LA DERECHA, MONÁRQUICA ANTE TODO


Una de las pocas certezas políticas españolas gira en torno al republicanismo. Si se preguntara a cada español de qué ideología considera el republicanismo, sin duda la práctica mayoría dirá que de izquierdas. Sin embargo, si nos paramos a reflexionar mínimamente, no deja de ser curioso que esto sea así, cuando países como Francia y Portugal, países vecinos y con sendas repúblicas asentadas, son estados con estructuras y democracias similares. Aun así, la derecha española no tiene voces discordantes con que el puesto de jefe del estado sea hereditario.






Antes de dar mi opinión y mis razones por las que creo que el republicanismo de derechas en España no existe, me parece interesante analizar las diferentes secciones de este ala de la política. Quizás sea entendible que la derecha más conservadora, sin apenas cambios desde la transición y con un apoyo desde el principio a la figura del Rey, no tenga una sección en su interior que proclame la necesidad de un cambio en la jefatura del estado. Pero, el apoyo unánime e incondicional del sector liberal de la derecha española es más difícil de comprender. Como liberales defensores de esa ideología, el método de elección de la monarquía, totalmente ajeno a los méritos de uno para llegar a ser jefe de estado, choca frontalmente con su ideología basada en la valía personal para conseguir los fines, mediante la libertad individual. En el sistema actualmente instalado, el jefe del estado es puesto y proclamado en relación a la familia en la que nace. Son valores que no casan con ese pensamiento; sin embargo, ni siquiera los sectores más liberales de los partidos nacionales de derechas consideran la posibilidad de cambiar ese modelo. ¿Por qué ocurre esto?






En mi opinión, sin datos concretos que me avalen más allá de mi simple percepción, esto se debe a varios factores: en primer lugar, la experiencia que supuso la Segunda República, que la derecha española tacha en el calendario de la historia como una época horrible. Por alguna razón, la derecha española es incapaz de disociar esos tiempos con lo que hoy en día supondría una república, siendo España un estado miembro de la Unión Europea; una organización repleta de repúblicas, por otra parte. En segundo lugar, la figura del monarca, en el imaginario colectivo de la mayoría de ciudadanos de esta ideología, significa y ejemplifica la unión indisoluble del estado. El Rey, desde su posición, garantiza el no desmembramiento del estado español en varios estados según las creencias más arraigadas en el interior de muchos.

Mi análisis, sin dejar de ser una opinión totalmente personal, creo que lleva a una pequeña reflexión de por qué en España no existe un republicanismo de derechas, mientras que en los estados que nos rodean, la derecha es profundamente republicana.

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