PROPAGANDA EN LA ERA DE TWITTER
Los estudiosos dicen que la historia se repite, que es cíclica. Es
curioso poder observar casos reales en los que eso se demuestra.
Dejando a un lado la ideología personal de cada uno, y observando la
comunicación social y la importancia que ha tenido siempre en los
sucesos, me parece interesante hacer paralelismos.
Durante la llamada
Guerra de los Ochenta Años (1568-1648) entre Holanda y España, el
papel de la recién creada propaganda moderna mediante la imprenta fue fundamental. Asa Briggs y Peter Burke cuentan en su ensayo"De Gutenberg a Internet" que los escritores, lo que hoy serían “jefes
de campaña”, al servicio del líder rebelde holandés Guillermo
extendieron la llamada “leyenda negra” sobre los españoles y
Felipe II. Se decía que los españoles eran malvados. Tanta
repercusión tuvo en la sociedad todas las mentiras vertidas, que aun
hoy en día esa leyenda planea por encima de muchas cabezas. No es mi
competencia asegurar cuánto había de verdad y de mentira en todo lo
que dijeron esos precursores de la propaganda que fueron los
holandeses, pero sí quiero comparar este ejemplo con circunstancias
actuales y cómo la historia es siempre la misma aunque cambien los
métodos.
El conflicto catalán, además de político, también ha sido un conflicto
propagandístico, entre contrarios y detractores de la independencia.
Al igual que en el siglo XV y XVI, el siglo XXI tiene posturas
contrapuestas e irreconciliables. Si la imprenta fue una revolución
para la propaganda, creando así, de alguna forma, este género de la
comunicación de una manera masiva al poder llegar a muchos
ciudadanos, las redes sociales han sido otro gran cambio para la
transmisión de ideas. Twitter, Instagram y demás redes han
transformado la forma de convencer a los demás de sus opiniones.
Toda evolución en la comunicación social ha traído sus
consecuencias en la política y en sus maneras de lograr prevalecer
la ideología de cada uno.
Vivimos, sin lugar a
ninguna duda, en la época más democrática de la propaganda, al
poder cualquier ciudadano crearla con tan solo un móvil mínimamente
decente. Grabar una imagen y escribir un mensaje político, exaltando
así las emociones de los habitantes de un país, de la misma forma
que lo hicieron los holandeses hace casi 500 años, es algo que se
está haciendo hoy en día de otra forma muy diferente. Los dos
bandos de este conflicto, gente anónima a favor o en contra de la
causa independentista, están trabajando con denuedo para lograr la
victoria política que tanto desean.
Observando de una
manera imparcial, sin entrar en el fondo de las verdades o mentiras
vertidas, parece que se está creando un tipo de nueva propaganda en
Catalunya, algo que ya se llevaba años gestando desde la creación
de las redes sociales, pero que estaba todavía muy verde. En materia
propagandística estamos ante la maduración de este nuevo tipo, que evolucionará, ya está revolucionando, la política y, sobre todo,
que cambia la forma de configurar la opinión pública. El futuro de la propaganda ya
está aquí.

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