CULTURA GLOBAL


La cultura mundial se ha unificado en una sola cultura. Cada vez más, pequeñas culturas locales se ven desplazadas por los eventos de masas con mucho dinero detrás que obnubilan a personas en todo el mundo. Por encima de la opinión personal de cada uno, la globalización de una cultura única es innegable.

Estados Unidos es el gran exportador de sus productos y elementos, hasta el punto de que casi cualquier persona del mundo sabe más sobre cine estadounidense que sobre el cine de su país. Pero no es el único que exporta identidad. ¿Acaso no es habitual ver imágenes de cualquier país del mundo con niños vestidos del Real Madrid o del Barça? La unificación de la cultura es mucho más complejo que asegurar que la estadounidense es la cultura global absoluta. Más allá de la pobreza intelectual que supone perder culturas más regionales debido al poder que tienen las grandes corporaciones creando ocio, se debe hacer una reflexión sobre qué consecuencias tiene todo esto. Al fin y al cabo, unas pocas empresas controlan la mayor parte de los productos que consumimos.


El neoliberalismo homogeneiza todos los productos convirtiéndolos en un mero intermedio para ganar dinero, sin importar el mensaje ni la historia lanzada. Es decir, el mercado cultural global que más se consume en el mundo tiene como objetivo principal ganar dinero. Eso tiene varios riesgos: productos que únicamente se nutren de lo que saben que va a vender sin ningún tipo de fondo; productos de una sola visión, repitiendo como loros el mismo mensaje que los demás, falta de voces críticas; complicaciones cada vez mayores para crear productos que se salgan de lo establecido.


En la cultura no debería reinar tanto el dinero como el mensaje a transmitir; es decir, es lógico que un creador de contenido quiera ganarse la vida con ello, pero eso no debería influir en que su trabajo sea uno u otro. El problema es que hoy en día la cultura global impone unos parámetros si no quieres quedar desplazado y sin ganarte la vida de lo que sabes hacer. La dinámica neoliberal es la de crear muchos productos que den dinero a las empresas que lo producen. Si el dinero controla la mayor parte de la cultura que consumimos, el dinero puede hacer lo que quiera con nuestras mentes. Inconscientemente podemos estar viendo y escuchando un mensaje que las grandes empresas quieren que interioricemos. Una cultura que puede incitar al consumismo excesivo y a prácticas que pueden resultar nocivas para los jóvenes.


La cultura global ya está aquí y no se va a ir. A decir verdad era algo inevitable con las nuevas tecnologías y no es algo malo si se utilizan bien. Lo que hay que hacer es potenciar culturas periféricas para que puedan competir con los enormes productos con muchísimo dinero detrás que apenas tienen interés en crear cosas bellas. La cultura del dinero no debería mandar sobre la cultura de verdad. La música, el cine o la literatura no se deben vender al mismo juego capitalista que otros sectores.


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